La belleza sublime, no solo se manifiesta tras el rostro de una mujer bonita, la naturaleza nos ofrece tal cantidad de ejemplos hermosos, que no somos capaces de abarcarlos con nuestra humilde sensibilidad. Las aves son un digno exponente de ésta afirmación.
La belleza sublime, no solo se manifiesta tras el rostro de una mujer bonita, la naturaleza nos ofrece tal cantidad de ejemplos hermosos, que no somos capaces de abarcarlos con nuestra humilde sensibilidad. Las aves son un digno exponente de ésta afirmación.
ResponderEliminarComo te lo curras Felipe, de esta al National Geographic.
ResponderEliminarFelicidades.
Eres muy amable Fabi.
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